Tarea sustitutoria

ABAI (Aspectos básicos de la actividad investigadora): de la teoría al mundo real de la investigación

Si tuviera que quedarme con una sola idea de ABAI 2 sería esta: la investigación no ocurre en el vacío, sino que siempre está metida en un sistema social, económico, legal y político, y ese sistema condiciona tanto lo que investigamos como lo que acaba siendo “verdad útil” para la sociedad.

La idea clave: la ciencia es un sistema, no solo un método

Lo más valioso del curso es el enfoque “CTS” (Ciencia-Tecnología-Sociedad), ya que te obliga a mirar más allá del experimento. En la práctica, el éxito de una investigación (y especialmente de una tecnología) depende de factores que no aparecen en la sección de “Materials and Methods”, como la regulación, percepción del riesgo, incentivos, financiación, intereses y narrativa pública. 

Integridad científica y reproducibilidad: dos caras de lo mismo

El bloque de malas prácticas/fraude me dejó claro que el problema no es solo “inventar resultados”, sino romper la trazabilidad, ya que sin datos brutos, sin cuaderno de laboratorio, sin registros verificables, el trabajo se vuelve irreplicable y, por tanto, pierde valor científico. Esto conecta con algo muy real en doctorado: la presión por cerrar y publicar puede empujar a “arreglar” el método a posteriori, y ahí es donde se cruza la línea.

Patentes: protección vs. acceso (y el papel del poder)

La parte de patentes me pareció útil por una razón principalmente: te enseña que la propiedad intelectual no es un trámite, es estrategia y también poder. Puede proteger inversión y facilitar transferencia, pero también puede bloquear, concentrar el mercado y crear dependencias. En términos de investigación aplicada, te obliga a pensar desde el principio si tu ventaja está en la receta, en el proceso (know-how) o en la máquina.

Crítica al planteamiento del curso

El formato basado en lecturas y tareas en el blog cumple su función, pero a veces se hace denso: hay mucho contenido y no siempre es fácil discriminar qué es lo esencial frente a lo accesorio. En ese sentido, el curso gana claramente en las sesiones presenciales cuando hay debate: ahí aparecen matices, ejemplos reales y discusiones que fijan mejor las ideas que una lectura larga.

Además, una parte muy positiva de las presenciales es la interacción entre doctorandos de disciplinas distintas. Conocer cómo piensan y trabajan en otros campos, y tener que explicar tu propio trabajo a alguien de fuera (y conseguir que lo entienda), es un entrenamiento muy útil: te obliga a ordenar el mensaje, evitar jerga y justificar por qué tu investigación importa.

Conclusión

Me llevo una lección muy práctica: ser buen investigador no es solo saber diseñar experimentos, es saber moverse en el sistema (CTS), documentar de forma auditable (integridad) y entender el terreno de transferencia (patentes). Si interiorizas eso, el doctorado deja de ser “hacer experimentos” y pasa a ser construir conocimiento que realmente se puede sostener y usar.

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